Un son para niños antillanos
-- de Nicolás Guillén --
Un cañón de chocolate
contra el barco disparó,
y un cañón de azúcar, zúcar,
le contestó.
contra el barco disparó,
y un cañón de azúcar, zúcar,
le contestó.
Es mediodía. Un parque.
Invierno. Blancas sendas;
simétricos montículos
del mar hacia las calles corre la vaga niebla
como el vapor de un buey enterrado en el frío,
y largas lenguas de agua se acumulan cubriendo
el mes que a nuestras vidas prometió ser celeste...